Producto del día
Compramos en la mañana y cocinamos lo que se consiguió. Si algo se acaba, se acaba.
Cocina peruana en Miraflores, con producto comprado cada mañana y platos armados al momento.
Si algo se acaba, se acaba. No lo reemplazamos por algo del congelador.
Fogón empezó con una decisión incómoda: no tener una carta fija. Una carta fija obliga a congelar, y congelar cambia el plato. Preferimos depender del mercado y decir que no cuando algo no llegó bien.
Compra diaria de pescado, carne y verdura. Lo que no convence, no se compra.
Carbón y leña, nunca plancha. El punto de cocción se pregunta y se respeta.
Mesas sin turnos: nadie te va a apurar para liberar el sitio.
Respuestas directas, para que sepas a qué vienes.
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De martes a sábado, con entrada, dos opciones de fondo y refresco. Cambia todos los días y se sirve hasta las cuatro o hasta agotarse.
Ver la propuesta relacionadaSí, y te decimos con franqueza qué podemos garantizar y qué no: compartimos cocina, así que no prometemos ausencia total de trazas.
Ver la propuesta relacionadaSí, avisando con un día. Una mesa grande no se improvisa un domingo a las dos de la tarde, pero con aviso te la tenemos lista.
Ver la propuesta relacionadaSí, con menú cerrado y precio por persona acordado antes, y comprobante a nombre de la empresa.
Ver la propuesta relacionadaToda la carta, salvo lo que no viaja bien: en esos casos te lo advertimos antes de que lo pidas.
Ver la propuesta relacionadaHay sillas altas, media porción de verdad y una terraza donde el ruido no molesta a nadie.
Ver la propuesta relacionadaDesde veinte personas, con visita previa al espacio: hace falta saber con qué energía, agua y acceso contamos.
Ver la propuesta relacionadaDesde el mercado de la madrugada hasta la última sobremesa de la noche.
El mismo orden todos los días, sea un martes tranquilo o un domingo lleno.
Vamos al mercado cada mañana. El pescado se elige entero y con los ojos claros, y la verdura se compra según lo que esté bueno esa semana, no según lo que dice la carta.
Antes de abrir el salón ya están listos los fondos, los ajíes molidos y los cortes. Lo que se prepara con horas se nota en el plato; lo que se improvisa también.
Ningún plato espera armado bajo una lámpara. El ceviche se corta cuando llega la comanda y la brasa se enciende para tu pedido: por eso a veces tarda unos minutos más.
El mozo que te atiende sabe cómo se hace cada plato, de dónde viene el producto y qué lleva. Si tienes una alergia o una restricción, pregunta sin rodeos: te van a responder con precisión.
No apuramos mesas ni pedimos que liberes el sitio. Si la sobremesa se estira, se estira: para eso se viene a comer acompañado.
No prometemos ser el mejor restaurante de Lima: prometemos que lo que llega a tu mesa se hizo hoy.
Compramos en la mañana y cocinamos lo que se consiguió. Si algo se acaba, se acaba.
Los precios de la carta incluyen todo. No hay cubierto ni cargos que aparezcan al final.
Puedes ver cómo se prepara tu plato desde el salón. No tenemos nada que esconder.
Avísanos de una alergia y ajustamos el plato de verdad, con la cocina enterada, no solo el mozo.
La mesa es tuya hasta que quieras irte. No hay turnos ni apuro para liberar el sitio.
Compramos a los mismos pescadores y agricultores desde el inicio: por eso el producto llega parejo.
Lo que conviene saber de Fogón antes de la primera visita.
Cocina peruana de mercado: menú del día, carta a la brasa y barra de piqueos.
En el producto del día y en la brasa: pescado entero y cortes al carbón, al punto pedido.
Oficinas del mediodía, familias de fin de semana y celebraciones desde diez personas.
Comer bien sin ceremonia, sabiendo qué estás comiendo y cuánto vas a pagar.
Compra diaria, preparación antes de abrir, plato armado al momento y mesa sin apuro.
Decimos que no. Si el pescado no llegó bien, ese plato no sale hoy.
Reserva tu mesa o cuéntanos qué quieres celebrar y lo armamos contigo.